¡Bienvenido al sitio web oficial de réflectiv! Líder europeo en soluciones adhesivas desde hace 40 años

Equipamiento profesional

Pulverizadores profesionales

Eléctricos o manuales, con chorro ajustable y depósitos adaptados a obra: pulverizadores diseñados para aplicar sus soluciones de instalación y limpieza con precisión.

La calidad del pulverizador determina la calidad de la instalación. Una niebla fina y uniforme sobre toda la superficie del vidrio permite que la lámina se deslice correctamente y se coloque sin zonas secas ni acumulaciones. Nuestros pulverizadores están disponibles en versión eléctrica para grandes volúmenes y en versión manual para usos habituales. Chorro ajustable desde niebla fina hasta chorro dirigido, con depósitos de 1 a 8 litros según el modelo.

Eléctrico o manual: el formato adecuado para cada uso

Pulverizadores eléctricos: la comodidad en grandes obras

El pulverizador eléctrico mantiene una presión constante sin esfuerzo. Se acciona el gatillo, el motor hace el trabajo y el pulverizado se mantiene uniforme desde el primer hasta el último litro. Sin bombeo, sin pérdida de presión a medida que se vacía el depósito y sin fatiga en la muñeca tras una hora de pulverización.

Es la herramienta para trabajos de gran volumen. En 20, 50 o 100 m² de vidrio a instalar en un día, la diferencia de comodidad respecto a un pulverizador manual es considerable. El instalador se concentra en colocar la lámina en lugar de detenerse cada cinco minutos para volver a presurizar.

Los modelos tipo mochila liberan ambas manos. El depósito se lleva en la espalda, la lanza se maneja con una mano y la otra queda libre para sujetar la lámina. En grandes superficies donde se trabaja en solitario, esto supone un verdadero aumento de eficiencia.

La batería recargable ofrece varias horas de pulverización continua. Suficiente para una jornada completa sin necesidad de recarga intermedia. El tiempo de carga se indica en cada ficha de producto.

Pulverizadores manuales: simplicidad y fiabilidad en cualquier lugar

El pulverizador manual de presión previa es el formato más habitual entre los instaladores. Se bombea, aumenta la presión y se pulveriza. Sencillo, fiable, sin batería, sin motor y sin posibles fallos. Es la herramienta que siempre funciona, sin importar las condiciones.

El pulverizador compacto con gatillo es la herramienta para retoques y pequeñas intervenciones. Medio litro a un litro de solución, un gatillo y un pulverizado fino. Para superficies pequeñas, correcciones rápidas, instalaciones en automoción y trabajos puntuales, es suficiente y ocupa muy poco espacio.

El pulverizador de presión de 1,5 a 3 litros es el equilibrio entre ambos. Ofrece suficiente autonomía para tratar varios vidrios seguidos y es lo bastante compacto para transportarlo fácilmente de una obra a otra. Es el formato más utilizado por los instaladores en construcción.

El chorro ajustable: niebla o chorro dirigido según la necesidad

Todos nuestros pulverizadores cuentan con una boquilla ajustable que permite pasar de niebla fina a chorro concentrado girando la cabeza de pulverización.

La niebla fina es el ajuste principal para la instalación. Deposita una capa homogénea de solución sobre toda la superficie del vidrio sin acumulaciones ni goteo. La lámina se desliza de forma uniforme, lo que facilita la colocación y reduce el riesgo de zonas secas donde podría adherirse prematuramente.

El chorro concentrado se utiliza para la limpieza localizada y el enjuague de residuos de adhesivo. Se dirige el chorro sobre la zona a tratar, el producto actúa localmente y luego se limpia. También sirve para humedecer rápidamente una gran superficie antes de usar una espátula.

¿Qué capacidad de depósito para cada uso?

El pulverizador de gatillo de 500 ml a 1 litro cubre retoques, superficies pequeñas e instalaciones en automoción. Un vidrio de coche consume entre 100 y 200 ml de solución. Un pulverizador de 1 litro permite tratar entre 5 y 10 vidrios sin recargar.

El pulverizador de presión de 1,5 a 3 litros se adapta a instalaciones habituales en construcción. Un metro cuadrado de vidrio consume entre 50 y 100 ml de solución. Un depósito de 3 litros permite tratar entre 30 y 60 m² de vidrio.

El pulverizador eléctrico tipo mochila de 5 a 8 litros cubre grandes obras. Un depósito de 8 litros permite tratar entre 80 y 160 m² de vidrio en una sola carga. Es ideal para oficinas, fachadas y proyectos de gran escala.

Ayuda

Preguntas frecuentes